La empatía
Liderazgo afectivo
¿Qué es la empatía?
La empatía se define como la capacidad de percibir, comprender y responder a las emociones y necesidades de los demás.
Se dice, y coincido, que una persona que lidere debe ser empática.
¿Para qué sirve la empatía?
Según Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional, sirve para comprender a los demás, para fomentar relaciones efectivas, tomar decisiones más humanas y resolver conflictos. También sirve para motivar y liderar. Es decir, si lideras, es una herramienta más.
Por otro lado, Jordi Alemany, en su libro Liderazgo imperfecto, afirma que cuando eres capaz de reconocer las emociones ajenas, ya sean positivas o negativas, y participar de ellas como observador, sin sumergirte en ellas, puedes decir que manejas la empatía.
Cuando he leído y estudiado sobre este tema, me he preguntado: ¿Cómo puedo ser empático? ¿Cómo puedo trabajar para tener más empatía? ¿Cómo me entreno para ser capaz de reconocer emociones?
Uno de los defectos que veo en la mayoría de estos libros es que definen muy bien muchos temas, explican qué son, cómo identificarlos, pero no dicen cómo.
Entiendo que es porque es muy complicado, ya que no son cosas que se puedan adquirir de la misma manera y, por tanto, hay tantas posibilidades y maneras de conseguirlo que no se pueden explicar.
Pero me da rabia que se queden en el qué sin dar las claves del cómo.
Posible enfoque: el método científico
Yo me planteé usar el método científico para conseguir ser empatico, que consiste en: observación, formulación del problema, hipótesis, experimentación, análisis de resultados y conclusión. Luego repetirlo para refinar, confirmar y ampliar las conclusiones.
Por ejemplo:
Observación: Observo que algunos compañeros parecen incómodos cuando no se les escucha.
Formulación del problema: ¿Por qué me cuesta reconocer las emociones de los demás en conversaciones rápidas?
Hipótesis: Si presto más atención al lenguaje corporal y las expresiones faciales, comprenderé mejor cómo se sienten los demás.
Experimentación: Participo en conversaciones observando conscientemente el tono de voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal.
Análisis de resultados: Después de aplicar la observación activa, comprendo mejor las emociones de mis compañeros y logro tener respuestas más acertadas.
Conclusión: El enfoque funcionó en la mayoría de las situaciones, pero necesito mejorar en reconocer emociones sutiles.
No sé, Rick... Parezco un robot. Una IA intentando aprender.
Sin aplicarlo, me doy cuenta que no es la manera. Así que, ¿cómo puedo aprender a ser empático, a tener empatía?
Empatía desde el afecto
Para mí hay un factor que es fundamental para poder tener empatía: que te importen las personas.
Sí, así en general. Que tengas un componente humanista. Que cuando ves a una persona en apuros, te nazca la intención de ayudar. Que cuando ves una catástrofe humana sientas que te afecta de algún modo.
Aunque se suele definir la empatía como reconocer esas emociones humanas sin que te afecten, yo discrepo.
Creo que si no te dejas arrastrar un poco, si no te afectan de alguna manera, te falta contexto y probablemente te falte empuje para actuar y plantear acción.
Por otro lado, para Goleman, la empatía es una herramienta clave para fortalecer las relaciones, mejorar la comunicación y liderar con eficacia en cualquier entorno.
Coincido, pero soy de la tesis de que es muy complicado entender qué siente una persona desde fuera si no te afecta. Probablemente no le des el peso suficiente. O, si tienes sobrecarga de trabajo, acumulas cansancio o te afecta algún problema personal, la empatía se diluye y hay situaciones que pasan inadvertidas. Y sí, somos humanos y podemos fallar. Pero cuando lideramos, debemos reducir al mínimo esos “fallos”.
Ejemplo práctico: pasar un día con tu equipo
Una manera de empatizar y de conseguir que te afecten otras personas es realizar iniciativas como hacíamos en mi etapa en Orange. Cualquier persona podía solicitar pasar un día de trabajo en un punto de venta. Yo, como desarrollador de software en aquel momento, me interesaba saber cómo usaban lo que yo programaba.
Durante varios años, pasaba un día en un punto de venta en mi ciudad. Entraba y actuaba como personal de la tienda, observando cómo usaban los programas que desarrollamos para ellos y otros que no desarrollaba yo. Esto nos hacía entender las dificultades, entender de primera mano sus problemas y, al pasar un día juntos y compartir su día a día, nos hacía empatizar y que realmente nos importara, porque habíamos estado "afectados" igual que ellos.
Este tipo de situaciones, las cuales recomiendo si lideras —es decir, pasar grandes ratos con la gente del equipo cada cierto tiempo, viviendo de primera mano su día a día y viendo cómo superan los problemas a los que se enfrentan— te hace ser más empático con la gente de tu equipo. Aunque luego sigas viéndolos desde la distancia, los sientes cerca.
Cultivar la empatía
Pero esto no es siempre posible ni con la frecuencia que nos gustaría, por evidentes razones que van con un rol de dirección, no solo como líderes.
Y como esto no es posible siempre, entonces, ¿cómo consigo cultivar la empatía?
Lo que yo descubrí es: sintiendo afecto por las personas de tu equipo. Cultivando el afecto. Dejando que te importen las personas de tu equipo.
Si generamos afecto, conseguimos que los problemas de las personas que lideramos nos afecten en cierto grado y nos importen, haciendo real y efectiva la empatía. Cuando algo te afecta, cuando algo te toca, es más fácil no olvidarlo, a pesar de que el día a día de trabajo te coma e incluso aunque acumules cansancio. Porque el afecto es un arma muy poderosa.
Cómo se cultiva el afecto
¿Y cómo se cultiva el afecto? Relacionándote y coincidiendo con las personas de tu equipo. Hablando con ellas e interesándote de manera auténtica. Creando relaciones. Haciendo que olviden que eres “quien manda” y te vean como una persona normal, que también tiene dificultades en su día a día. Que también comes, bebes y vas al baño.
Compartiendo momentos frívolos. Quedándote a tomar algo al salir del trabajo algún día. Participando en regalos de cumpleaños. No sé, seguro que en tu empresa eres capaz de ver situaciones que te permitan acercarte y generar relaciones. Pero hazlo de manera auténtica y despacito, dando tiempo, buscando aliados; siempre hay personas que se te acercan más y que pueden eliminar el miedo en otras. Porque en nuestra sociedad no estamos acostumbrados a que quienes nos lideran, que suele coincidir con quienes tienen más responsabilidad en las empresas —es decir, “quienes mandan”— sean cercanos.
Hay quien opina que se deben mantener las distancias para poder tomar mejores decisiones. Yo promuevo y afirmo lo contrario.
Siendo cercano, sintiendo a las personas del equipo, de la empresa, que son quienes hacen que la empresa funcione, se toman mejores decisiones. Eso sí es cultivar la empatía.


